Las conexiones de la ingeniería: El Airbus A 380 depende de la tecnología del arco mongol de las águilas y de los cohetes del siglo XIX

mayo 25, 2012
Recientemente tuve la ocasión de disfrutar de un documental excepcional de National Gographic que nos muestra las conexiones tecnológicas entre diferentes ingenios que a simple vista no tienen nada que ver entre sí.
En el capítulo relativo al Airbus A380, el nuevo gigante de los cielos, nos encontramos con curiosas conexiones tecnológicas en el desarrollo de esta maravilla volante.
Quizás si estás más familiarizado con la ingeniería esto que te voy a contar no te sorprenda excesivamente, pero para los que somos de letras, cualquier avance o ingenio relacionado con la técnica nos maravilla doblemente.
Para no destriparte mucho el visionado, te comentaré sólo algunos detalles de por qué me gustó tanto.
A la hora de construir un avión casi del doble de tamaño que los actuales, los ingenieros se encontraron con varios retos a los que respondieron con notable eficacia como podrás comprobar. 
En primer lugar un avión tan grande necesita una sustentación en las alas notablemente superior por lo que había dos alternativas: o alargar las alas o aprovechar el espacio de las mismas hasta sacarle el máximo partido a cada milimetro cuadrado de superfície. La respuesta la buscaron entre los mayores expertos en el aprovechamiento de las alas, las águilas. 
Colocaron cámaras a varias águilas para observar como conseguían una sustentación tan perfecta con un tamaño de alas tan limitado y encontraron la respuesta en las hendiduras que estas aves tienen en los extremos que rompen el vórtice de aire que se acumula en esa zona y aprovechan al máximo toda su envergadura para mantenerse en el aire. Si observas el avión ya terminado notarás que en cada extremo de las alas existen unas prolongaciones que hacen exactamente lo mismo que las rapaces en vuelo. 
A la hora de diseñar una aeronave de este tamaño el peso es crucial. Debían buscar materiales resistentes, pero al mismo tiempo ligeros y para ello se fijaron en los arcos mongoles del siglo XII con los que Gengis Khan conquistó medio mundo.
Los mongoles estaban en constante movimiento y no se bajaban de los caballos ni siquiera para disparar sus arcos. Los arcos convencionales no servían para este menester porque eran muy grandes para obtener la tensión y la fuerza requeridas, de modo que fusionaron dos materiales para hacerlos más pequeños y manejables a caballo y a la vez resistentes y precisos. Usaron huesos de cornamenta de búfalo por un lado y  hebras de tendones por el otro. El resultado fue un arco ideal. El resultado de su invención puedes leerlo en la historia del conquistador mongol que se hizo con todo un imperio.
En Airbus, 13 siglos después hicieron lo mismo. Fusionaron el aluminio y la fibra de vidrio, dos materiales que por si sólos no ofrecen la resistencia y ligereza perseguidos, pero que juntos lo consiguen con creces. De hecho el Airbus A 380 consume un 35% menos de combustible. 
Casi 800 pasajeros a bordo de un avión plantean un serio problema a la hora de la evacución de emergencia. Hinchar las toboganes inflables en tiempo récord y desalojar a tal cantidad de gente requería de algo más que ingenio. Recurrieron a los primitivos cohetes del siglo XIX. 
Los cohetes generan los gases suficientes, más los que obtienen del aire del ambiente, para hinchar en sólo 5 segundos cada tobogán. Las pruebas realizadas antes de obtener la licencia de la IATA, batieron un nuevo récord de desalojo de pasajeros.
El documental está completo ahora mismo en Youtube y puedes verlo sin interrupciones.