>Álvarez Cascos deja en evidencia el funcionamiento interno de los partidos politicos

enero 12, 2011

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A pocos meses de las elecciones autonómicas y municipales del mes de Mayo de 2011 estamos asistiendo a un hecho inusitado en el aborregado panorama político de nuestro país.

Hace unos días un rifirafe entre líderes del Partido Popular en Asturias creó un cisma en el Principado y uno de los contendientes, el ex ministro Francisco Álvarez Cascos, decidió darse de baja en el partido y anda estos días deshojando la margarita a ver si al final decide presentarse por libre, en compañía de otros o incluso olvidarse de todo y dedicarse a otra cosa.

Nada más conocerse la noticia El Mundo publicó una encuesta que vaticinaba que si Cascos se presentara a las elecciones, las ganaría. Algo que me llamó la atención porque todavía no sabe ni él mismo si se va a presentar, cómo o con quién. La España kafkiana actúa de nuevo, pensé, pero no dejan de ser curiosos los datos que asimismo aseguran que el PSOE perdería muchos más votos si se presentara Cascos al margen del PP.

Valga esta pequeña introducción para ir al grano sobre lo que realmente quería comentar en estas líneas. Realmente no confío ni el PP, ni en el PSOE para resolver los problemas de nuestro país. Estaría más cerca de pensar que la buena noticia será que Zapatero perderá las elecciones, pero la mala, que las ganará Rajoy.

Como te he contado en multiples entradas del blog, sigo creyendo que PP y PSOE son algo así como una coalición que vela para que nada cambie y todo siga exactamente igual. Se turnan en el Gobierno cada poco tiempo, pero en lo básico procuran alinearse para que su secta siga beneficiándose de todo en detrimento del común de los ciudadanos.

El caso es que la revuelta de Cascos en el Partido Popular e incluso la de Antonio Asunción en el PSOE valenciano, nos ofrecen una pizca de frescura al panorama de la partitocracia que padecemos. El funcionamiento de PSOE y PP es dedocrático, inmovilista y opresivo. Nada se mueve, todo es hermetismo, no hay debate, no hay pensamiento crítico. El que no está de acuerdo o quiere cambiar las cosas desde dentro es ninguneado, vapuleado y expulsado y la dedocracia interna de los aparatos se encargan de que todo siga igual y que nada cambie. A los más serviles, pelotas y mediocres se les premia con puestecillos y éstos hacen lo propio con los que tienen debajo. El resultado es el que puedes contemplar a tu alrededor.

Mucho se critica a los norteamericanos, pero si una cosa es digna de alabanza es su sistema electoral. Una persona empieza desde cero y según su valía, su predicamente y su buen hacer, consigue, tras varias votaciones, postularse para los puestos de responsabilidad.

Aquí ocurre todo lo contrario. Listas cerradas, una cabeza al frente y el resto meras comparsas. La conclusión es lo que acabamos viendo en todas las instituciones. No hace falta que te diga nada más.

Los partidos políticos de un país que se considera democrático, no eligen democráticamente a sus representantes, todo es a dedo, salvo excepciones. Los jueces, que en teoría tendrían que ser independientes y formar un poder aparte, son elegidos por los partidos políticos que no eligen democráticamente a sus representantes, lo que da lugar a las paradojas que acostumbramos a ver en la prensa con jueces que han sido nombrados por un individuo en cuestión, debiendo juzgar a quien lo colocó ahí, por supuesto, a dedo.

Pensaba todo esto cuando vi al ministro chino que vino a hacer negocietes con España hace unos días. Este hombre debe sentirse como en casa, me dije.

No voy a decirte a quien debes votar o no, pero te recomiendo que busques algo diferente. Ya conocemos a los que nos roban, nos estafan, nos matan en algunos casos, y los que no dejan de timarnos y engañarnos. ¿Por qué seguir apostando por ellos, con el montón de opciones que hay?

Álvarez Cascos no sería una de mis preferencias, en caso de que pudiera votarlo, pero reconozco que lo que está haciendo, con su plante ante el PP, trae algo de aire fresco al panorama. A ver si Antonio Asunción tiene suerte y también consigue presentarse.

Probablemente ellos dos sólos no conseguirán cambiar las cosas, pero por algo se empieza. ¡Ójala surgieran decenas como ellos que se implicaran en hacer política de verdad, dejar de servirse y trabajar en beneficio del resto de los ciudadanos!

El cambio de todo el sistema que se cae a pedazos de podredumbre también está en nuestras manos.

La imagen de Francisco Álvarez Cascos la encontré en Apodérate.