Por qué España ganó el Mundial

abril 18, 2012
Ni el pulpo Paul ni el cachirulo de Manolo el del Bombo. Desde un remoto rincón de Bután, 50 niños que idolatran a la Roja ayudaron con sus oraciones a que nuestra selección ganara el Mundial 2010. Ya tenemos su bendición para la Eurocopa.

Pase de izquierda, cruce de balón, faldones al viento… y tiro al arco. En el campo, que no es de césped, sino de arena, un enjambre de camisetas rojas de la selección española. Zigzaguean, se demoran en las piruetas… No hay rigor deportivo, pero sí armonía e ilusión. Tampoco derrotas, pero sí muchas sonrisas. Y es que estos niños, que corren en chanclas tras la pelota, juegan en otra liga.

Sorprende comprobar que la Roja levanta pasiones hasta en el Himalaya. Porque en Neyphug, un pequeño monasterio situado en elrecóndito reino de Bután, 50 niños huérfanos de 10 a 18 años profesan una fe incondicional en nuestra selección. El culpable de que los triunfos de La Roja tengan eco en este refugio del siglo XVI, a 3.000 metros de altura y probablemente en uno de los rincones más aislados del mundo, no es otro queJorge Monje, el único español que habita en Bután.
Director del hotel Uma Paro, de la cadena de lujo Como Hotels&Resorts, este vallisoletano ha encontrado en la población de Bután toda una fuente de inspiración. «Estoy muy involucrado con la comunidad y colaboro con un pequeño monasterio de monjes huérfanos y un convento de monjas».

Oración y pasión por el fútbol

Aislados del resto de la Humanidad, los jóvenes monjes de este monasterio dedican su tiempo a la educación, la oración y la pasión por el fútbol, que practican en un pequeño campo al borde de un acantilado y que pueden seguir en televisión gracias a una pequeña antena parabólica que les conecta -catódicamente hablando- con el mundo.
«Como todos nosotros, estos pequeños son forofos seguidores de la selección española. Seguramente por elcolor de sus hábitos -también rojos-, disfrutan con nuestros éxitos y nos apoyan con su simpatía y oraciones», apostilla Monje.
Seguro que la ilusión de estos cincuenta jóvenes butaneses y sus oraciones ayudaron a nuestros jugadores. Ahora que no tenemos a Paul, sus plegarias de cara a la Eurocopa serán más que bienvenidas.
Vía: El Mundo.