Bukowski: un alma sensible bajo un caparazón salvaje

junio 18, 2005


Charles Bukowski: Foto de Free Art Pl, donde puedes encontrar muchas más

Charles Bukowski es uno de esos escritores que no te dejan indiferente. Yo lo conocía vagamente a través de remotas referencias hasta que un buen día me adentré de lleno en su obra y, por que no decirlo también, su vida. ¿Acaso están muy separadas?

La historia de mi encuentro con su literatura, tuvo un vago primer acercamiento cuando dos actrices de teatro que representaban repertorios de café teatro, cabaret y pequeñas piezas, me pidieron algunos de mis textos para su función.

Se hicieron sus cartelitos anunciadores donde podía leerse: …con textos de … varios autores ya fallecidos que no recuerdo, Fran J. Saavedra y Charles Bukowski. Yo era el único autor vivo de la lista y les comenté que, si lo estimaban oportuno, podía cortarme las venas para que todos los autores estuviesen muertos, si eso redundaba en el éxito de la función. Me contestaron que no sería necesario.

Pero, el hecho de estar en un cartel con Bukowski, me llenó de satisfacción a pesar de que apenas había leído algunos poemas sueltos de alguno de sus libros.

Fue algunos años más tarde, cuando después de una noche de marcha, me desperté un día en casa de un amigo y encontré encima de una mesa “Cartero”, la primera novela de Bukowski, que me leí en un momento.

Cuando salí de casa de mi amigo, me fui a una libreria y me compré todo lo que pude encontrar de él. Novelas, poemas, biografías, etc… Casi toda su obra. Me fascinó. Cada día que pasaba, me iba acercando a su alter ego, Henry Chinaski y fui descubriendo que toda la brutalidad, desapego e impostación, no era otra cosa que un arma defensiva que usaba un alma muy sensible para interactuar en un mundo despiadado y diabólico.

Hay miles de páginas en donde puedes encontrar información sobre este escritor considerado maldito por algunos y un genio por otros. Yo te he seleccionado algunas que aparecen en Google.

A mi me gusta como escribe, lo que escribe, lo que transmite y su finísima ironía.

Bukowski, también me enseño algo muy importante: En una época en la que yo escribía larguísimos párrafos con abundante adjetivación, oraciones subordinadas por doquier y un estilo cercano al barroquismo, con él aprendí que las frases cortas y concisas son muchas veces más demoledoras que todo un párrafo pretencioso.

Gracias Charlie

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