Calor, música, televisión, gilipollas y más cositas de verano

agosto 13, 2010
Hace mucho calor. Quizás demasiado. En pleno mes de agosto tampoco es que sea una noticia de éstas de sorprendernos, pero creo que cada año que pasa las temperaturas aumentan y la sensación térmica también nos está afectando a todos de igual forma.

Sin aire acondicionado no se puede estar en las casas y por las noches el mero hecho de intentar dormir se torna en una pesadilla porque es imposible soportar el aire cálido que se mete en las casas y que no quiere salir ni siquiera de noche.

Como en casa por las tardes se está fresquito, si te lo montas bien, he decidido salir algo más tarde, cuando el sol da tregua al ocaso. Estoy escuchando mucha música y lógicamente eso repercute en la cadencia de grabación del programa Confusión que lleva muy buena marcha.

Música alucinante. Música nueva que está recién salidita del horno y que demuestra que cada vez se hacen mejores temas, aunque para comprobarlo debes huir de las alienantes listas de éxitos para lerdos que nos intentan vender algunos.

Acabo de leer por ahí que la caja tonta tiene problemas. Según los últimos datos de medición de audiencias las cadenas temáticas son las que lideran los índices y creo que debería ser un toque de atención para las cadenas que pretenden seguir cultivando gilipollas como si fueran calabacines en un huerto, piensen en crear programas algo más consistentes.

La última noticia en este ámbito, según leo, la ha protagonizado de nuevo Telecinco que ha dado una nueva vuelta de tuerca a su carroñerismo más clásico con una bazofia que trata de que famosetes de medio pelo vendan su vida nuevamente pretendiendo dialogar con sus familiares muertos a través de una medium de garrafón.

No he visto el programa y tampoco tengo intención de verlo. Del estercolero del que procede ya me puedo imaginar como puede ser el engendro. Supongo que de ésto a crear programas sobre coprofagia o temáticas similares, están ya muy cerquita. Tiempo al tiempo.

La televisión hace tiempo que no representa nada para mí. Prefiero mil veces más la radio o Internet para informarme, entretenerme o, en algunas ocasiones, formarme.

Programas como el anteriormente mencionado creo que deberían ser declarados bienes de utilidad pública porque están contribuyendo enormemente a que la gente busque algo más y vea algo más de vida fuera de la televisión.

La imagen de Anne Germain que interpreta a la medium de garrafón en el programa Más allá de la vida, el último engendro de Telecinco, la encontré en El Mundo.

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