>El Gobierno español deja colgados a cientos de españoles en Líbia

febrero 22, 2011

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Las revueltas en los países árabes siguen adelante y da la impresión de que ésto no ha hecho más que empezar. A las imágenes dantescas que estamos viendo de masacres y brutales represiones, se unen ahora las de los ciudadanos extranjeros que se quedan atrapados en un país.

Aunque sin duda el peor escenario de todos es verte atrapado en un país extranjero, ser español y tener que acudir a las legaciones diplomáticas que nuestro país tiene en el exterior. He estado pensando un rato y no recuerdo ni un sólo conflicto en el que españoles que se han visto obligados a salir del país, agradecieran los servicios prestados por sus compatriotas diplomáticos por la ayuda recibida. Lo normal es acordarse de sus madres y desear ansiosamente tenerlos enfrente para escupirles a la cara.

Siempre es lo mismo: abandono, desidia, malos modos y ninguneo absoluto. Hay tantas historias al respecto que alargarían demasiado esta entrada, pero aquí te pongo algún ejemplo y por aquí otro que ilustra perfectamente el trato que recibimos de nuestro Gobierno cuando necesitamos ayuda en el extranjero. En los comentarios de esta noticia podrás conocer algo más la calaña de este tipo de gentuza.

Supongo que habrá algún tipo de preparación para el personal que debe atender a sus compatriotas en el extranjero y nuestro Gobierno no se limita a enviar de vacaciones a los sectarios de su cuerda durante una temporada. Por el modo con el que nos tratan es la impresión que da.

Ahora mismo en el aeropuerto de Trípoli hay decenas de españoles con niños y están colgados sin poder salir. Apareció un tío de la embajada. Se limitó a tomar nota de sus nombres y les dijo que él no estaba para abastecerles de comida ni de agua. Llevan ya casi dos días sin echarse nada a la boca y la respuesta es que se busquen la vida para salir por sus propios medios.

El mejor consejo que te podemos dar en Crónicas de Esperantia como servicio público es que cuando te encuentres en el extranjero y necesites ayuda, acudas a embajadas o consulados de países serios. Alemania o Gran Bretaña, por ejemplo. Busca alguna excusa creíble para que te atiendan y sigue sus indicaciones. Previamente puedes robar o falsificar un pasaporte alemán o británico. El riesgo es ínfimo si lo comparas con lo que te podria ocurrir si cayeras en las garras del personal de las delegaciones españolas en el extranjero, momento en el que considerarás un juego de niños las escenas de la serie The Walking Dead.

Si quieres que te diga la verdad y teniendo en cuenta la cantidad de inútiles que abrevan en el Gobierno español ahora mismo, ministerio de Exteriores incluído, tampoco creas que me ha extrañado mucho la actitud de individuos e individuas sin ninguna aptitud para nada y mucho menos para llevar los destinos de un ministerio.

La imagen de Trípoli durante la noche de ayer la encontré en El Mundo.

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