La manifestación independentista de Cataluña, una buena oportunidad para el cambio

septiembre 12, 2012
La noticia más destacada de la jornada de ayer, pese a quién pese, fue la multitudinaria manifestación independentista convocada por colectivos cercanos al Gobierno de CiU y a la que asistieron la mayoría de consejeros de la Generalitat.
Como siempre el baile de cifras nos lleva desde los 400.000 a los 2 millones con cifras para todos los gustos. Para hacernos una idea, supongamos que fueron 1 millón de personas, una cantidad respetable y elocuente con una voz estruendosa que reclama la secesión de España. Los otros siete mllones de catalanes también fueron una gran mayoría, en este caso silenciosa, que no fue a la manifestación ni mostró el menor interés por las proclamas nacionalistas.
Esta mañana he escuchado al presidente Mas decir que no va a covocar un referendum, pese al apoyo popular y que se limitará a chantajear al Gobierno central con el pacto fiscal. 
Estoy seguro que a la manifestación de ayer asistió muchísima gente con principios y con verdaderos sentimientos catalanes de independencia, pero veo a la gentuza de CiU por ahí en medio, gente que no se ha cortado un pelo en cerrar quirófanos, hospitales, eliminar derechos y ejercer sin piedad el genocidio sanitario contra los más débiles que compadezco sinceramente a los catalanes de bien si van a tener que ser pastoreados por esa chusma implacable que sólo piensa en ellos mismos, en enriquecerse y en manener un régimen de corrupción propio.
Ahora, que conociendo al pusilánime Rajoy y al Gobierno de incompetentes que tenemos en España, si los apretan un poco con la independencia, creo que les podrían sacar parte de Aragón, Valencia y algunas provincias de Castilla. Son muy blandos y tragarán con cualquier cosa. Además la Constitución no se cumple desde el mismo instante en el que se secó la tinta tras su firma allá por el año 78.
Yo soy partidario de la convocatoria de un referendum en Cataluña, otro en el País Vasco y en cualquiera de los territorios que quieran apuntarse para zanjar de una vez por todas este mareo independentista y avanzar de una vez con aquellos que quieran seguir siendo españoles y despedir a los que no quieran seguirnos, que tienen todo el derecho del mundo.
No apoyaré nunca la imposición de unos territorios sobre otros, de modo que lo más adecuado sería dirimir en referendum el sentir de cada territorio. Y esto lo digo sin la menor acritud y sin el más mínimo resentimiento. ¿Para qué sirve obligar a alguien que no quiere seguir contigo a que se mantenga unido por la fuerza?
Además, bien mirado, para qué va a querer alguien seguir en un régimen feudal de corrupción grande en el que no se cumplen las leyes y los administradores no paran de robar, pudiendo pertenecer a un régimen feudal más pequeño en donde tampoco se cumplan las leyes y los que te roben sean tus vecinos.
En el caso de Cataluña, que es el que nos ocupa, pase lo que pase, va a seguir estando ahí, a la misma distancia y con el mismo nombre. Banderas y fronteras tampoco es que sean la solución para nada y la historia ha demostrado que tampoco son la panacea.
La imagen la encontré en Noticias Montreal
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