Polémica en Las Palmas por una sencilla prueba ortográfica que ha dejado fuera a la mayoría de opositores a la Policía Local

febrero 15, 2012
En Las Palmas de Gran Canaria se ha organizado una buena gresca por la prueba ortográfica a la que tenían que someterse los aspirantes a policías locales. La escabechina, como puedes leer en un medio, se ha llevado por delante a 138 de los 168 que opositaban para obtener las plazas.
Los afectados argumentan en su defensa que resolver los errores gramaticales de 22 frases en 10 minutos es un tiempo insuficiente para resolver la prueba. Juzga tú mismo sobre la complejidad en el propio texto de los exámenes.
Estoy leyendo opiniones de todo tipo, pero ninguna se centra en el fondo del problema: la deficiente base educativa y la poca o nula exigencia a los alumnos para que comprendan, entiendan y conozcan el idioma que utilizan.
Hace un tiempo escribí un artículo sobre el mal uso del verbo haber y que comenzaba a ser preocupante, pero lejos de reconocer los errores, hubo incluso una profesora en los comentarios que defendía el mal uso porque “aquí se hablaba así”
He visto la prueba ortográfica en cuestión y puedo asegurarte que cualquier persona que conozca medianamente bien nuestro idioma puede encontrar y corregir todas las faltas en 5 minutos, la mitad del tiempo concedido.
Hay que tener en cuenta que son frases sencillas en las que con un simple golpe de vista puedes encontrar los errores gramaticales si conoces el castellano y pones en práctica las sencillas reglas ortográficas que tenemos. Cada una de las frases puede resolverse en 10 o 15 segundos porque, convendrás conmigo que, no es necesario realizar complejas operaciones matemáticas para hallar las respuestas. 
Quizás los nervios por saber que en esa prueba te estás jugando el futuro pueda influir a la hora de responder, pero en condiciones normales, debería pasarse sin muchos poblemas.
De un tiempo a esta parte vengo observando la pobreza conversacional de los más jóvenes que sobreviven con apenas 100 ó 200 palabras mal contadas y su segundo idioma es el lenguaje SMS. Seguramente las carencias que padecen las víctimas de un sistema educativo nefasto no sean culpa de ellos, pero en la medida de sus posibilidades deberían intentar resolver el problema.
Evidentemnte no conozco a los opositores ni sus circunstancias a la hora de presentarse a ese exámen, pero puedo asegurar que la prueba era incluso mucho más sencilla de lo que imaginaba antes de conocerla.
Pero no quiero terminar con mal sabor de boca esta entrada e invito a los futuros opositores a utilizar un truco muy bueno para pasar todas las pruebas ortográficas que te pongan por delante: Leer libros.
Los libros contienen palabras y un montón de ellas en cada ejemplar. Cuantos más libros leas, más palabras habrán pasado ante tus ojos y tu mente las archivará. Cuando en una futura prueba te enfrentes a alguna de ellas, estoy convencido que sabrás perfectamente determinar cómo se escribe.
Son tiempos muy difíciles y la última o única salida para muchas personas es conseguir aprobar una oposición. Soy consciente de ello y por eso te animo a prepararte un poco más y seguir peleando por lo que quieres. Piensa que es sólo una oposición. A la próxima, seguro que coneguirás tu objetivo. ¡Mucho ánimo!
La imagen la encontré en Bibliopos.
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