El rescate que nunca llega mantiene a la economía española en estado de coma

octubre 14, 2012
Llevamos varias semanas con la espada de Damocles del rescate sobre nuestras cabezas, la situación económica empeora por momentos y cada semana se anuncia una nueva fecha para ese momento en el que seremos rescatados y redimidos de unos cuantos de nuestros pecados de deuda, pero nunca termina por llegar. 
Se parece ya demasiado al famoso cuento del pastorcillo mentiroso y el lobo: siempre engañando a sus colegas sobre la llegada del cánido, pero nunca llega. Hasta que el día menos pensado aparece de improviso y nadie lo tiene en cuenta.
Esta pasada semana conocimos otro demoledor dato que no hace sino colocar otro clavo en el ataúd económico español: el IPC, pese al bajo consumo sigue subiendo imparable y se coloca ya por encima del 3%, una cifra envenenada para el Gobierno porque a final de año tendrá que tomar estos datos como referencia para la subida de las pensiones. Unos miembros del Gabinete dicen que sí se subirá, aunque otros no se muestran tan optimistas.
Los presupuestos para el año 2013 nacieron enfermos desde el mismo momento de su presentación, porque, tomar como previsiones unos datos de crecimiento que no firmarían ni los más optimistas y dedicar un buen pedazo a pagar más y más deudas, en unas cuentas generales que  ya asumen un nuevo déficit, no es como para lanzar cohetes.
En la calle, el ciudadano anda desanimado y perdido en un maremagnun de datos negativos y sin ganas de lucha. En general los grandes partidos pasan olímpicamente de los ciudadanos y cada día vemos más colas en todo lo susceptible de generar una fila india: paro, comedores sociales, listas de espera sanitarias, etc.
Pero luego observas las encuestas de intención de voto de las próximas elecciones en tres comunidades autónomas y da la impresión que, con ligeras variaciones, que podríamos seguir matizando, van a salir prácticamente composiciones muy parecidas a las actuales, salvo en el País Vasco, lugar donde, el hartazgo de la ciudadanía por el PP/PSOE, va a darle el poder, a los nacionalistas. 
Es en estos momentos cuando te preguntas ¿a qué aspira realmente la gente? ¿Por qué ese masoquismo secular? ¿Por qué no se intenta cambiar algo de verdad y no seguir con esta agonía año tras año, lustro tras lustro, década tras década?
No tengo la respuesta, desde luego, pero lo que si tengo cada día que pasa, menos ganas de involucrarme en nada que tenga que ver con el politiqueo, el mercadeo de votos, de escaños de promesas incumplidas y de estafas continuadas a los ciudadanos. 
La ameba de Rajoy que ahora es el encargado de pernoctar en la Moncloa todavía no se sabe qué es lo que quiere hacer con esta legislatura. Prometió una serie de medidas al llegar al poder y no ha cumplido ni una. A sus no votantes que ya estaban cabreados por lo que intuían que iba a pasar, se le han unido sus propios votantes que siguen sin entender para qué tiene mayoría absoluta holgada sin no hace más que dar tumbos en un tema tras otro.
A todo esto la onerosa y elefantíasica estructura del Estado sigue intacta y no se recorta ni un euro en ese despilfarro.  Hasta ahora lo único que ha hecho Rajoy ha sido subir los impuestos y los precios y reducir los sueldos y los derechos, al margen de indultar a un buen montón de colegas políticos.
Los días pasan, las semanas siguen su curso, llegan los meses y aquí seguimos todos en las mismas o incluso peor
La imagen la encontré en United Explanations.
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Y si a Rajoy le interesara que nos intervinieran

agosto 2, 2012
Sigo leyendo todo lo que cae en mis manos sobre la situación económica por la que estamos atravesando y he llegado a la conclusión que a Rajoy le interesa que España sea intervenida y para ello está llevando a cabo un plan muy inteligente que culminará con el desembarco de la troika (los temidos hombres de negro) antes de que termine el año. 
La situación no puede ser peor. Hoy en otra subasta de deuda hemos tenido que pagar más del 6% de interés. Todos los indicadores económicos están bajo mínimos y nos muestran un sistema congelado, sin apenas movimiento. Nos han subido el IRPF e IVA y todavía se recauda menos que antes. 
Las 17 taifas autonómicas van a lo suyo e intentan con uñas y dientes defender su chiringuito de latrocinio, nepotismo y régimen feudal al que no quieren renunciar.
Los desmanes que delincuentes miserables han perpetrado en las Cajas de Ahorro intervenidas siguen asombrando al más pintado. La buena noticia para ellos es que esto es España y la Justicia sólo y únicamente encausa a los siervos de la gleba y gente corriente. Los señoríos feudales y toda su patulea nauseabunda pueden seguir cometiendo crímenes, delitos y estafas gigantescas sabedores que la Justicia que ellos controlan, dirigen y nombran, les salvará en pimera o segunda instancia o, si llega el caso, con los comodines del indulto, del sobreseimiento o de la prescripción. 
Rajoy sabe que los regímenes feudales regionales ya son ingobernables y el chiriguito que tenían montado ya no da más de sí. Ahora toca echarse las culpas unos a otros para salvarse de la quema, pero todos son culpables. 
No conozco ni he conocido nunca un país en el que sus partes luchen con la anuencia del propio Estado para destruírlo. 
La bestia ha crecido demasiado y se ha hecho mayor. Los cientos de miles de pesebreros, parásitos y sectarios de cada uno de los regímenes feudales que componen el gran régimen feudal español no pueden permitir que llegue el día en el que tengan que ganarse el sueldo con su trabajo y no con las prebendas que reciben por pertencer a cualquiera de las sectas malignas en las que que se ha convertido el panorama político español, salvo contadísimas excepciones.
El presidente del Gobierno tiene que elegir entre disputar 17 combates a muerte con cada una de las taifas o hacer los posible para que sea irremediable el rescate y que sea otra bestia mayor, la troika (los hombres de negro) los que le resuelvan el problema con los regímenes feudales levantiscos.
A todo esto, debe medir bien los tiempos porque la gente está ya hasta los cojones de que les recorten por todos lados, les suban los impuestos, mientras la casta parasitaria sigue viviendo a cuerpo de rey a nuestra costa y sin escatimar en gastos que corren por nuestra cuenta. 
Rajoy, si es cierta esta suposción mía, daría un golpe maestro y quizás salvaría su puesto, aunque este país es tan extraño y tiene una ciudadanía tan pastueña que cualquier cosa puede ocurrir. 
La liga empieza a final de mes y quizás la alineación tipo de Mourinho desvíe la atención del drama que seguimos padeciendo los ciudadanos españoles.
La imagen de Mariano Rajoy la encontré en el blog de Guille Ortíz.